Creo que si queremos que la fe cristiana sea pertinente para los tiempos posmodernos en que vivimos debemos repensarlo todo, incluida la manera en que se ha entendido el concepto de fe. La fe cristiana no es una creencia ingenua ni una verdad irrefutable, es una acto de confianza razonable en el Dios Padre de Jesús.
Por una parte algunos piensan que la fe es creer en algo o en alguien sin ningún tipo de fundamento o prueba. Es aceptar la Revelación que nos llega a nosotros a través de la Sagrada Escritura u otra fuente de autoridad normativa. La fe se basaría en los axiomas fundamentales que contiene la Biblia de la misma manera que las ciencias se basan en axiomas lógicos y empíricos. La fe y la razón humana caminan por senderos distintos. A raíz de esto desde la ilustración moderna la fe es vista por la mayoría de las personas como un acto completamente irracional que cometen personas ingenuas y desesperadas que no son capaces de asumir la realidad, ni su propia libertad y autonomía.
Por otra parte hay personas que consideran que la fe es un acto completamente racional. Desde este punto de vista la fe es completamente demostrable por lo que podemos, desde la razón y dejando de lado por un momento la Revelación, probar incluso de la existencia de Dios y la verdad del cristianismo. En esta línea y desde la perspectiva evangélica contemporánea, que me parece la más ingenua por su fundamentalismo, encontramos libros de apologética que contestan a la crítica ilustrada afirmando que la Biblia tenía razón en cuestiones históricas y científicas y que la fe cristiana sí puede dar evidencias de su verdad que exigen un veredicto afirmativo. Esto ha hecho que las personas en la cultura actual no encuentren en el cristianismo una fe viva sino sólo verdades doctrinales para ser aceptadas racionalmente. Como señala Brian McLaren, el cristianismo posmoderno debe recuperar no sólo su verdad sino también su bondad y belleza si quiere ser pertinente para nuestra época.[1]
Con respecto a esto Küng señala:
“Admitido: los enunciado de la fe no tienen el mismo carácter que las leyes matemáticas o físicas. Su contenido no puede ser demostrado, ni como en las leyes matemáticas ni como en la física… La realidad de Dios tampoco sería la realidad de Dios si fuese tan visible, aprehensible, comprobable empíricamente, si fuese verificable experimentalmente o deducible matemática o lógicamente… Si lo fuese, no sería Dios. Dios sería entonces el ídolo de los hombres.
[Dios] no es racionalmente demostrable, por más que lo hayan intentado los teólogos y a veces también los científicos, contrariamente a la Biblia hebrea, contrariamente al Nuevo Testamento y contrariamente al Corán, libros todos ellos en los que la existencia de Dios no se demuestra nunca de modo argumentativo… Tampoco ha aportado nadie hasta ahora una prueba convincente de la no-existencia de Dios. Indemostrable no es sólo la existencia de Dios, sino también la existencia de la nada.”[2]
Nadie esta obligado ha aceptar la realidad de Dios por el poder de la razón pero no por esto, por no ser demostrable, la creencia en Dios es un acto irracional. Küng afirma que la fe es un acto de confianza razonable y creo que esta es una buena manera de entender la fe desde la perspectiva del movimiento emergente.
La fe es confianza, no se mueve sólo en el ámbito intelectual sino que también es un acto relacionado con los sentimientos y la voluntad, un acto en que en ser humano se comprometen integralmente. De ahí que la religión no se pueda reducir a filosofía y que no haya desaparecido como consecuencia de la ilustración.
La fe al ser confianza no es por eso irracional. La confianza no excluye el
pensar, preguntar y dudar, es más, una confianza que no piensa, pregunta o duda, no es la fe bíblica sino una credulidad ingenua que ninguno de los primeros discípulos tenía. Este acto de confianza que es la fe en Dios se puede equiparar con el amor. No puedo probar científicamente que mi pareja me ama, sólo veo sus actos y escucho sus palabras, es decir, no puedo comprobar empíricamente que lo que esa persona hace y dice se condice realmente con lo que piensa y siente, pues siempre esta la posibilidad que esa persona me este engañando o que sea una lunática. Lo único que puedo hacer, y es lo que todos hacemos al estar enamorados, es tener una confianza en esa persona. A nadie se le ocurriría decir que estoy siendo irracional al tener esa confianza, pues es una confianza razonable. Desde esta perspectiva podríamos decir que la fe es amor a Dios con todo lo que soy ¿No lo dijo ya Jesús?.
La fe en Dios en sí misma parece ser una contradicción, tal como lo señala la Biblia: “La fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve”.[3] ¿Cómo puede tener garantía de algo que aun no esta presente? ¿Cómo puedo tener la certeza de lo que no estoy viendo? Sin embargo, la garantía y la certeza no son contradictorias si las entendemos desde la confianza y no desde una perspectiva racionalista o científica.
Si entendemos la fe como confianza razonable, no se trata entonces de una mera aceptación racional de la existencia de Dios y la resurrección de Jesús, sino que esa fe se hace realmente evidente cada vez que sigo a Jesús creyendo que su camino es el que lleva a la paz verdadera y a la vida plena. Frente a otros caminos que muestran y garantizan felicidad opto por el camino de Jesús, ya que aquellos son y se mostrarán finalmente como caminos de muerte. Una nube de testigos tenemos, tanto en la Biblia como en la actualidad, que nos enseña el camino de la confianza en Jesús.
Esta manera de entender la fe nos sugiere muchas formas de repensar nuestra praxis cristiana. ¿Cómo entendemos la evangelización si ya no se trata de probar ni de hacer que las personas crean irracionalmente nuestras palabras? ¿Es la fe una ortodoxia u ortopraxis, o ambas? ¿Es la teología opcional o inseparable de una fe autentica? Estas son algunas de las muchas preguntas que el movimiento emergente esta haciendo y el sólo hecho de plantearlas nos puede llevar a una fe más autentica, una verdadera confianza razonable en el Padre de Jesús.
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[1] Cf. McLaren, Brian. Más preparado de lo que piensas: La evangelización como danza en tiempos posmodernos. Editorial Kairós.
[2] Küng, Hans. Credo. Editorial Trotta. Pág. 17.
[3] Hebreos 11:1 (NVI)

Septiembre 19, 2008 en 3:55 am |
Me gustó mucho lo q escribiste mi suil, porq siempre se cree q las personas q tienen fe en Dios son personales irracionales… pero al equiparar esta fe con el amor a Dios la fe tiene sentido, ya que al amarlo se tiene la plena confianza en El. Además, como pusiste esta fe es tb racional como lo es el amor. Asi da gusto tener fe en Dios jiji
Septiembre 19, 2008 en 4:53 am |
Muy bueno, me alegra que hallan hermanos como tu que se tomen las molestias y el tiempo de hacer esto… yo he querido…pero no me hago el tiempo ^_^.
Bueno, Dios te bendiga mucho y nos ayude a “repensar”, algo que hace mucho tiempo que no se hace en nuestras congregaciones.
Septiembre 19, 2008 en 1:14 pm |
Gracias Luis, completamente de acuerdo contigo. El primero en comprender nuestras crisis de fe, acoger nuestras dudas es Dios. No debemos tener miedo a las preguntas. Lamentablemente hemos sido formados en un ambiente acrítico de la vida cristiana, que dudar lo consideramos un pecado. Creo que la duda por lo general conduce a la fe.
Hay mucho orgullo en el cristiano moderno, porque siempre quizo tener argumentos equiparables con la ciencia para afirmar su fe; y le cuesta aceptar que no es posible demostrar la existencia de Dios, como tampoco lo contrario.
pd. por favor dame el mail y el cel de Víctor Rey, a mi mail por fa)
Septiembre 19, 2008 en 3:28 pm |
paz hermano,
me paeció muy coirrecta tu postura con respecto al tema, realmente tiene calidad teológica y literaria. (aunque me gustaría que leyeras mas de una vez lo que tu mismo escribes, solo y nada más que detalles de expresión).
creo que antes de fin de año voy a crear una pégina web, y me gustaría incluirte en ella, si tú lo quieres.
escribes muy bien. Adelnate!!!!!!
Septiembre 21, 2008 en 12:26 am |
Hermosa reflexión en torno a la genuina fe Cristiana la que no es una creencia ingenua ni ílogica ni irracional, es una confianza pues razonable que produce en nosotros una obediencia al camino de justicia establecido como un paradigma para nosotros en Cristo. Creer en la existencia y por ende tener fe en Dios en mi pensamiento siempre ha ido mas allá de lo demostrable o no demostrable, a pesar de todos los problemas que se dan en la doctrina misma, la historia, en la tradición, la ciencia y el uso mismo de la razón, pienso que creemos sencillamente porque el testimonio de Jesús trascendió todas las presuposiciones y las no presuposiciones de todas estas formas llevándolas a un climax en la singularidad de su persona que es la que queremos rescatar al poner nuestra confianza en Él y seguir por puro amor como Él lo hizo tras sus pisadas. Gracias Luis, bello aporte.
Septiembre 21, 2008 en 10:34 pm |
Es saludable el concepto que rescatas de fe como un “acto de confianza razonable en el Dios Padre de Jesús”. Ese acto es razonable precisamente por la experiencia de fe, que de por sí valida la creencia en Dios que tenga alguna persona. La apologética cristiana ha ideado múltiples maneras de “defender lógicamente la fe cristiana”, incluso a partir de la matemática.
El cristianismo contemporáneo fundamentalista parece tener un escudo de fuerza con el cual procura defenderse a regañadientes de los ataques a la fe cristiana. Lamentablemente, ese recurso ha minado el descubrir el disfrute de la vida, en la que debe celebrarse la presencia del Espíritu Santo que ya está “en medio” de nosotros por la fe en Jesús de Nazaret resucitado. Una neumatología y eclesiología bajas, en donde toda esperanza futura de redención se repiense como el “aquí y ahora”.
La necesidad de rescatar la bondad y belleza en la religión cristiana es imperiosa. El seguir únicamente meros preceptos doctrinales sin una fe viva y dinámica, resulta en dobles vidas y una “ética del Templo”, en donde este es el “locus theologicus”, desde donde se vive la fe cristiana “refugiada de los embates del mundo”.
En ese sentido es necesario en estos tiempos abundar no sólo en los filamentos intelectual y emocional, sino también en el relacional, de tal modo que podamos empezar a reconstruir un cristianismo integral.
Septiembre 23, 2008 en 1:56 am |
Siempre me imaginado la fe como subiendo una montaña no exenta de peligros y dificultades y cuando llegamos a la cima, a la parte más alta una voz me invita a seguir subiendo. ¿irracional? ¿locura? ¿suicidio? ¡No! Una genuina confianza de apertura a ir más allá de la razón.
Para el filósofo frances del siglos XVII, Pascal, la fe era una apuesta razonable: “Si Dios existe y no creo ni practico, me condenaré por toda la eternidad; en cambio, si Dios no existe, sólo tendré que fastidiarme unos cuantos años sin otras consecuencias. la eternidad es más larga que unos cuantos años de vida. Mejor será apostar por ella”.
Ahora una Fe así, tampoco es libre ni gratuita, por la alegría de creer nada más. Como señala Panikkar: “La Fe no sirve para obtener algo, como si fuera una moneda con la que comprar la vida eterna. La vida no se compra ni se echa a suertes. La vida se vive. No es por sentido del deber, sino por gusto y amor”.
En definita, creo que la Fe es esa apuesta confiada y razonable en absoluta libertad en que el camino de Jesús nos conduce a vivir la vida en plenitud
Septiembre 25, 2008 en 1:43 am |
Bkn el artículo lucho, no mucho que aportar, me gusta la frase de Bultmann cuando dice que el cristianismo es una posibilidad radical del hombre….
Con respecto a lo que decía el Pastor Víctor sobre la duda hay un artículo de Mclaren muy bueno, se llama “La duda como marea de la fe” y aquí les dejo el link:
http://www.brianmclaren.net/emc/archives/imported/la-duda-como-marea-de-la-fe.html
Octubre 17, 2008 en 3:31 am |
Me sorprende lo que lei… más claro que el agua.. es el concepto de fe como acto de confianza y ésta como consecuencia del amor. Si confiamos en la persona que amamos, que siempre existe la posibilidad de se equivoque…. cómo no somos capaces de confiar en quien siempre hace todo perfecto!!!
Me encanto lo que escribiste
Un abrazo gigante mi amigo querido.